¿Tres son multitud?
Era la primera vez que Cataluña después de 22 años de “pujolismo” tenía un gobierno progresista y de izquierdas; y no ha sobrevivido ni a una legislatura. Son muchas las polémicas que han ido debilitando a este tripartito y muchos los que han intentado acabar con él desde el principio.Pues bien, el triparto ha muerto.¿El motivo? No pueden haber posturas contrapuestas dentro del mismo gobierno y sobre un mismo tema, menos aún sobre un tema controvertido como lo está siendo el Estatut de Cataluña. Con vistas al referéndum que se ejecutará el próximo 18 de junio, ERC en un principio pedía el voto nulo de la ciudadanía, la cual cosa carece de sentido porque la nulidad de voto no entra en el juego democrático. Finalmente y siendo fieles a las bases de su partido, ERC ha optado por el no. Si el objetivo que persiguen es conseguir la independencia de Cataluña, este Estatuto no aporta lo que ellos reclaman. Por tanto piden el no. Pero no se puede ser tan idealista, que deseen la independencia es totalmente legítimo pero hay que adaptarse a la realidad. Sólo desde la transigencia y el diálogo se puede avanzar hacia una Cataluña mas libre. ERC ha ahogado al tripartito hasta la asfixia y al presidente de la Generalitat no le ha quedado otra opción que dejarles fuera. El problema que siempre ha tenido la izquierda es la falta de cohesión. Nunca se han sabido poner de acuerdo entre ellas, y esto, claro está, les resta fuerza. Las posturas extremas no llevan a ninguna parte. ERC obtuvo los mejores resultados de toda su historia gracias al Partido Popular y su política agresiva. Ante la postura radical del PP la ciudadanía catalana respondió de manera radical y votaron la independencia. ERC se ha equivocado al pedir el no, pues su postura no ayuda a Cataluña. Hoy la nación catalana tiene un gobierno roto y una ciudadanía decepcionada y cansada. Después de varios meses contemplando la situación desde la pasividad ahora les llega el turno, el próximo 18 de junio tienen una cita con el referéndum; la siguiente, en otoño, donde decidirán quién se queda y quién se va. Es lo bonito de la democracia.
Núria Castany Preciado
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