Cafe con leche
Nuestros representantes autonómicos están de nuevo de enhorabuena y es que tras las pantallas de plasma que recibieron como regalo de Navidad, y la ampliación de la Biblioteca de Les Corts, ahora le toca el turno a la cafetería. Más de 1,6 millones de euros van a invertirse para reformar el café de Les Corts. Ante tal presupuesto una se pregunta si más que un café no van a construir un centro spa para que los diputados se relajen después de cada pleno. Los más de 1,6 millones de euros se obtendrán del remanente de tesorería para gastos generales, que según declaran los interesados políticos “dispone de saldo suficiente” para poder acometer la obra. No es que desconfíe de nuestros representantes, pero sabiendo la deuda que tiene la ciudad tras la construcción de la muy admirada Ciudad de les arts i les ciencies, a una le entra la duda de hasta que punto es poco aconsejable la ampliación de la cafetería. Más aun teniendo en cuenta que el dinero viene de todos los ciudadanos, no sería mejor invertirlo en obras que nos concerniesen. Y es que en los últimos años Valencia se habrá abierto al mundo (es nada más y nada menos que la sede mundial de la Copa América), pero se ha cerrado a sus habitantes. Inversiones millonarias en infraestructuras que poco o nada utilizamos. Pero así funciona nuestra pequeña gran ciudad. El dinero que obtienen de nuestros impuestos se queda en manos de unos pocos que invierte en lo que considera prioritario. Visto las millonadas gastadas en los últimos años, 1,6 millones no representa mucho, pero el ejemplo de la reforma de la cafetería es una evidencia tan manifiesta del despilfarro del dinero público que resulta insultante. Sobretodo porque no va a ser utilizado para mejorar ni nuestra educación, ni sanidad, ni para rehabilitar nuestros barrios, ni para nada que realmente nos concierna, sino que se va a malgastaran en una cafetería que solo podrá ser usada por los 89 parlamentarios. De incomprensible, ofende.
OLGA ABAD DOMINGO