Algo por lo que luchar
Los jóvenes en España estamos en un periodo de relajación social, tras las reivindicaciones de transparencia tras el desastre del Prestige y las movilizaciones masivas por la paz, parece que falta algo por lo que luchar con esa fuerza. Sin embargo en Francia la situación estaba muy tensa hasta la úlima noticia de la retirada del Contrato de Primer Empleo. Gracias a la presión de los sindicatos, de los grupos de jóvenes, universitarios o no, que se han sumado a manifestaciones más o menos violentas contra un contrato con el que se firmaba la sumisión a la temporalidad y que sólo beneficiaba al empresario. Se pretendía mermar la capacidad de los jóvenes para entrar en el mundo laboral con la cabeza bien alta, Villepin pretendía privar a la juventud francesa de unas condiciones de trabajo que garantizaran la continuidad en el puesto y erradicaran la explotación o el despido a gusto del empresario. Pero no lo ha logrado, gracias a las movilizaciones y presiones de diversos sectores, que han salido a la calle informados e involucrados porque sabían lo que se jugaban, ni más ni menos que su futuro. Todo esto choca frontalmente con la actitud de los jóvenes españoles ante las sucesivas reformas educativas, Si la Ley de Calidad no convenció por falta de acuerdo, ni la Ley Orgánica Universitaria (LOU) o la Ley Orgánica de Educación (LOE) lo harán. La educación no puede ser la pelota que se pasan los partidos que gobiernan, cada cambio en este tema genera inseguridad, tiene que haber un amplio acuerdo sobre la educación porque gracias a ella los jóvenes podremos llegar a formar una sociedad con una base firme y con un nivel educativo comparable con el resto de Eruopa. No se puede criticar sin dar alternativas, ni se puede convertir la educación en una cuestión política, hay que buscar el consenso social para evitar estos cambios que tanto fraguan la sociedad. Los jóvenes deben darse cuenta de ello y luchar hasta donde se pueda, porque nuestras condiciones laborales al terminar los estudios tampoco son para dar saltos, lo tenemos muy difícil y necesitamos una buena educación pero también facilidades para no sentir la frustración de formarnos para nada.
ÁNGELA DE RUEDA ÚBEDA
0 comentarios